El pecado tiene algunas consecuencias principales que debemos tener muy presentes para comprender la razón por la cual hay que evitar pecar a toda costa y buscar la reparación de los daños causados por este.

El pecado daña nuestra relación con Dios, esto lo vemos en el Génesis (3, 7-10), luego del pecado de los primeros padres, la primera consecuencia visible es la afectación a la relación que tenían con el Padre.

Se da una pérdida de la plena comunión con Él hasta el punto de llegar a sentir vergüenza de ser vistos por Dios. Esto no solo genera una relación afectada entre el pecador y Dios, sino que afecta la comunión con los hermanos.

También se afecta la relación con las demás personas. Sin duda es el pecado el causante de los conflictos humanos además de ser el germen de la desconfianza, la envidia y demás males que aquejan a la familia humana.

LA CREACIÓN

El pecado daña la creación, el hombre como administrador de la creación, tiene en sus manos la responsabilidad de proteger todo lo que en ella hay.

Es por esto que cuando mi pecado afecta la naturaleza, por ejemplo, sus consecuencias van a recaer sobre todos los hombres además de romper la sana comunión con el mundo.

El pecado acarrea la muerte física y espiritual. La muerte se introdujo al mundo como consecuencia del primer pecado.

Pero en realidad la consecuencia más compleja de todo pecado es la muerte espiritual o eterna. Que es la separación eterna entre el hombre y Dios, estar permanentemente lejos de su presencia y de su gloria.

Es por esto que debemos comprender lo delicado de caer en la tentación, pues ello lleva a verse sometidos a una esclavitud, a los vicios, lo que conlleva a una serie constante de malas acciones y decisiones que terminan por destruir al pecador y a quienes le son más cercanos.