En días pasados conversamos un poco con ex Gobernador del Estado, Miguel Márquez Márquez. Le preguntamos sobre lo que fue su administración y su postura, como católico, sobre cómo se debe de vivir la fe en estos tiempos en ocasiones tan contrarios los principios evangélicos y moral cristiana

Por principio de cuentas, ¿cómo es la vida de un ex gobernador?

Estoy dedicado a la familia, con mi esposa y mis hijos. Vivimos en una “privadita” que mi papá nos regaló, construimos y ahí vivimos con mis demás hermanos y mi madre. Es una vida normal como cualquier familia: en las mañanas voy al rancho, mi familia siempre se dedicó a la agricultura y ganadería. Por la tarde voy a comer en familia o tengo algunas citas, atiendo gente ahí en mi casa que es su casa. Luego voy a rezar el Rosario con mi mamá por las tardes. Claro que esto no es todos los días, porque atiendo algunas citas. Ya por la noche nos reunimos a cenar y a las 11 de la noche ya estoy literalmente en cama.

A tres años de haber dejado la Gubernatura, ¿cuáles serían los mejores momentos que vivió como Gobernador y cuáles fueron los mejores obras que realizó?

Lo mejor que te puede pasar es estar cerca de la gente y, sobre todo, de la gente que más lo necesita. Que es la que menos tiene, que menos puede, que menos sabe. Aquella gente que hay que empujar, que hay que echarle la mano. A mí me encantaba, sobre todo, ir a las comunidades, a las colonias para estar cerca de ellos, escucharles y resolverles, en la medida de lo posible, sus problemas. Hasta echarles una palmadita para que salieran adelante.

También me gustaba mucho convivir con los jóvenes. Y me gustaba mucho contribuir en la educación de los niños, si en el tema académico, pero también yo siempre les insistía mucho en el tema de los valores. Necesitamos excelentes seres humanos comprometidos con los demás, con la comunidad, con el medio ambiente y con el prójimo.

Apostar por el tema de la salud también para mí fue fundamental y fíjate que creo fue algo en lo que no nos equivocamos. En el tema de la salud literalmente al Gobernador Diego le dejamos el 99% de la construcción de hospitales, centros de salud, personal médico y que convierte a Guanajuato en el primer sistema de salud pública a nivel nacional. Por eso no se entregó al INSABI. Y yo creo que ese fue uno de los temas muy importantes que le dejamos a la gente. Era importante tener un sistema de salud robusto.

¿Qué temas a usted no le dejaron tan satisfecho durante su gestión?

Sin lugar a dudas el tema de la seguridad. En todos los demás rubros Guanajuato fue de los primeros lugares y lamentablemente durante los últimos dos años comenzamos a tener problemas con el robo de combustible, que es un tema estrictamente federal, pero que tuvo un impacto muy fuerte a nivel local, sobre todo en la Refinería pues desde ahí estaba la colusión junto con la empresa PEMEX y hay que decirlo con todas sus letras. Y eso nos vino a descomponer la seguridad del Estado. Eso es algo de lo que al final se empezó a complicar y ahora lamentablemente se complicó más.

¿Cuáles serían las claves para que nuestra sociedad pueda mejorar y se pueda superar?

Yo soy un convencido y no es que seamos conservadores y retrogradas y nos consideren casi como cavernícolas, pero la verdad ahí está. Lo que le da cohesión, unidad y hace salir adelante a las comunidades es la célula básica, la familia. El respeto a la dignidad de la persona es fundamental. Fomentar los valores de ser subsidiarios, solidarios con los demás, con aquellos que menos tienen. Y aquellos que pueden por sí mismo, pues darles el empujón para que generen dinero, generen empresas. Ser muy respetuosos de nuestros adultos, de nuestros mayores. Inculcarles a nuestros jóvenes el valor de la humildad, el valor de la honestidad que hoy en día se ha perdido bastante. Hoy tal parece que el fin justifica los medios y se quiere ser famoso a toda costa y se les olvida lo más importante que es ser buenas personas. Hay que convivir más en familia y estar cernamos en casa. Hay que convivir más con nuestros hijos y lo digo como padre de familia que tengo dos hijos de 16 y 18 años. Estar al pendiente de la formación de nuestros hijos. Y si nos vamos al tema de la fe, es fundamental para comprender mejor el propósito en la vida. En lo personal yo no lo podría entender si en mí no estuviera la presencia de Jesús, de María.

¿Qué mensaje les daría a los jóvenes?

Que no se dejen llevar por esas “lucecitas” que les ponen por ahí de la vida fácil. No se dejen llevar por las drogas. No se dejen llevar por las malas influencias. Yo creo que hoy los jóvenes viven retos muy interesantes, muy difíciles, más complejos que a los que nosotros nos enfrentamos. Hoy están invadidos de información, hoy tienen que saber seleccionar la información, saber cuál es la verdad, cual es mentira. Cual es aquella que parece ser verdad y resulta ser mentira y los jóvenes se dejan ir con ella. Les ofrecen una falsa felicidad. Yo creo que los jóvenes no deben de perder de vista que la felicidad está en ustedes mismos y ser buenas personas. Está en ustedes que la descubran en las cosas más sencillas.

¿Qué mensaje le da los católico?

Primero, no renegar de nuestra fe. Muchos ante esta oleada a nivel internacional, donde hay una clara destrucción a la Iglesia Católica sacan la cara y no, al contrario, salir de frente y manifestarnos como católicos que profesamos nuestra fe, que tratamos de vivirla y practicarla. Que no nos de miedo decir que somos católicos. Pero también es cierto que la fe no se presume, sino que se practica. Hay que mostrar la fe con obras. Yo sí creo que los católicos hoy más que nunca estamos a prueba, pero estemos siempre con la fe en alto, con frente en alto. No podemos dar la espalda, no podemos renegar de nuestros principios. Al contrario, siempre llevarla con mucho orgullo, siempre portarla con mucha humildad y vivirla con mucha devoción.

Finalmente, ¿cuál es su postura sobre el aborto?

Mi postura siempre ha sido muy clara, siempre estaré a favor de la vida. Lo he dicho, lo diré y así moriré, defendiendo la vida por encima de todo. Hay que agradecer la vida, agradecer a nuestros padres que nos dieron esta oportunidad y a Dios.