El pasado viernes 11 de junio, Mons. Alfonso Cortés, Arzobispo de León, celebró una misa por el Sagrado Corazón de Jesús en la Iglesia de las Hermanas Oblatas de la Santísima  Eucaristía.

Al iniciar la celebración, Mons. Alfonso Cortés, recordó que la devoción del Sagrado Corazón se encuentra extendida por todo el mundo: “ha traído tantos milagros y hoy encomendamos a nuestras queridas Hermanas Oblatas, vamos a rezar por ellas para que Dios nuestro Señor le siga conservando su fidelidad”.

En su homilía el Arzobispo mencionó la necesidad de recordar que el corazón es el centro de nuestras emociones e incluso a nivel vital pues deja de palpitar el corazón y la persona muere. Por eso cuando nosotros hablamos de esta devoción de Dios nuestro señor, el Sagrado Corazón de Jesús, estamos hablando de lo más íntimo de su vida.

UN CORAZÓN ATENTO

 “Cuando nosotros hablamos del corazón de Dios, la primera cualidad que debemos contemplar y apreciar es que Dios tiene un corazón que escucha un corazón atento, un corazón que vive para los demás. Dios tiene un corazón que vive para nosotros y esa es la primera cualidad que nosotros debemos aprender como cristianos, educar el corazón para escuchar a Dios”.

El Arzobispo mencionó que esta fiesta debería invitarnos a tener un corazón que escuché ya que hoy, como nunca, en la sociedad existe mucha distancia. “Hay hijos que no tienen padres con ellos” remarcó que los hijos necesitan la presencia de los padres en su hogar para guiarles ya que se sienten solos y nadie les pone atención.

“El pecado nuestro no es ser pecadores, todos lo somos, el pecado es no escuchar a Dios que nos habla, es no escuchar a Dios”, finalizó el Arzobispo.

Al finalizar la celebración las Hermanas Oblatas agradecieron la presencia del Arzobispo de León pidiéndole su bendición y  Monseñor Alfonso Cortés les pidió a ellas rezar por él.