La espiritualidad desde la psicología

La espiritualidad desde la psicología

La definición de la espiritualidad es muy amplia e incluye varios aspectos desde el área que quiera ser estudiada, en esta ocasión la explicaremos desde la psicología.

La espiritualidad tienen ciertas características, como la necesidad de encontrar sentido, propósito y realización en la vida, la necesidad de esperanza o de voluntad de vivir, en la psicología está relacionado con la teoría de la motivación de un psicólogo llamado Abraham Maslow, donde nos habla de la motivación que mueve nuestra vida, así como de una autorrealización, entendiéndola como el logro máximo de las satisfacciones, pero no solo de un éxito profesional, material o especifico, sino un desarrollo potencial en todos los aspectos,  desde la atención en sí mismo, como alimentarse adecuadamente, descansar, etc, el reconocimiento y aceptación, incluyendo autoestima, los conocimientos, las buenas relaciones interpersonales, hasta vivir bajo el concepto de la felicidad.

EXPERIENCIA HUMANA

Victor Frankl consideraba que la experiencia humana tiene tres dimensiones: la somática o física, la mental y la espiritual. Según este autor, el origen de las alteraciones psicológicas es la falta de fortaleza de la dimensión espiritual, que consiste en darle sentido a nuestra vida.

 La espiritualidad es una parte esencial en nuestras vidas y en nuestra salud mental, se asocia con la trascendencia, con la esperanza, con el amor, con el sentido que dirige nuestra vida, siendo un aspecto inmaterial, implicando, desde el punto de vista de los autores antes mencionados, una conexión consigo mismo, con otros, en relaciones armoniosas, con la naturaleza y con un ser superior.

La espiritualidad es una fuente de fortaleza que nos puede ayudar a encontrar soluciones en las situaciones dolorosas que se nos presentan y disponer de recursos para afrontarlas y superarlas.

Seminaristas en Familia

Seminaristas en Familia

Con gran entusiasmo, dieciséis adolescentes concluyeron su etapa de clarificación vocacional como Seminaristas en Familia en el Seminario Diocesano de León y al término de un campamento, se llevó a cabo una Misa para dar gracias a Dios por la etapa concluida.

La Misa fue presidida por el Rector del Seminario, Padre Julio Alejandro Fuentes Rodríguez, quien estuvo acompañado por el Padre Mauricio Hernández y Padre Juan de Dios Rodríguez, ambos promotores vocacionales en el Seminario. Los adolescentes estuvieron acompañados por sus papás y hermanos y la Misa se llevó a cabo en el Templo de Nuestra Señora de los Remedios en la colonia Lomas de la Trinidad.

ESPÍRITU SANTO

En la homilía el Padre Julio señaló: “Es el Espíritu Santo el que nos mantiene en la vida de los hijos e hijas de Dios, es quien inspira los anhelos más altos en el corazón, es el que enciende el corazón de los adolescentes, de los jóvenes para que en su corazón empiecen a experimentar los deseos de entregar la vida a Jesús… Jesús tiene necesidad, de hombres y mujeres, de sus discípulos para que hagan presente el proyecto del amor de Dios”.

Antes de la bendición, a los nuevos seminaristas de bachillerato, les fueron entregados un Diploma, la imagen de la “Virgencita del Seminario”, la Inmaculada Concepción, junto con un Rosario para con ello poner en María su vocación.

Seminario Conciliar de León

Seminario Conciliar de León

Los Seminaristas antes de ser ordenados sacerdotes viven varias etapas de formación. Una vez que se concluye la etapa de preparatoria y el año del Curso Introductorio, los candidatos al Sacerdocio ingresan a la etapa Discipular (Filosofía) y la etapa de Configuración (Teología).

Actualmente los responsables de la Formación Sacerdotal son el Rector Padre Julio Alejandro Fuentes Rodríguez. En la etapa de Configuración se encuentra el Padre José de Jesús Ibarra Andrade y Padre Gonzalo Hernández. En la etapa Discipular se encuentra el Padre Diego Alejandro Porras Rodríguez y el Padre Emmanuel Ayala. El Secretario Académico es el Padre David Salazar y el Ecónomo del Seminario es el Padre Manuel Sandoval. Se tienen 42 seminaristas en etapa de Configuración (Teología) y 45 seminaristas en la etapa Discipular (Filosofía).

GRANDES RETOS

Ante el reto de lo que implica formar sacerdotes en la época actual, el Padre Julio Fuentes, Rector del Seminario, nos comentó: “Considero que uno de los grandes retos es el mostrar la belleza de la vocación Sacerdotal. Hay muchos retos de carácter social, económico, político; nos encontramos en medio de un cambio generacional, un cambio cultural que están orientándonos hacia una nueva manera de entender la realidad y el mundo. Desde ese punto de vista, hoy tenemos el grande reto, presentar la belleza de la vocación sacerdotal. Lo cual implica que nosotros mismos profundicemos en el sentido de la naturaleza de lo que significa de ser sacerdote para la Iglesia, al servicio del Reino de Dios. Solamente desde esa perspectiva creo que seremos capaces de generar en el corazón de jóvenes el deseo de entregar su vida y de apostar toda su vida en una vocación como los es la vocación sacerdotal”.

Y también nos compartió cuál es la clave de la formación de los futuros sacerdotes: “La clave está de que el joven seminarista vaya conociendo su corazón, vaya conociendo su interioridad y desde su interioridad descubra su propia belleza; la belleza que Dios ha sembrado en él a través de ese proceso de renovación interior y a partir de allí comprender, desde dentro, la vacación sacerdotal. No conocer y comprender la vocación desde fuera, sino desde esos dinamismos que le dan sentido a la vocación sacerdotal. Creo que hoy, la formación, parte del corazón, parte del interior.”

LLAMADO A SERVIR

El Padre Gonzalo nos compartió las etapas que vive un aspirante al sacerdocio: “Lo primero que te quiero decir es que el Sacerdote, está llamado para servir. Y esto desde el Antiguo Testamento y lo podemos observar en el Libro de los Números. Todo sacerdote está llamado para servir. Pero para poder servir se necesitan etapas, se necesita el tiempo. Quiere decir, que es un proceso que tiene que llevarse a lo largo de la vida. Tenemos que pensar en los niños, en los adolescentes. Jóvenes que desde la primaria, secundaria y preparatoria oyen la voz de Dios en el seno de la propia familia. Entonces, esa primera etapa y ese primer momento comienzan desde familia. Después de haber concluido la etapa de formación en la familia, el joven ingresa al Seminario en la etapa de Preparatoria. Enseguida llega un momento muy importante que es el Curso Introductorio donde se abre un espectro de reflexión; donde se hable la puerta de interioridad, donde el joven comienza a conocerse y descubrirse. Posteriormente se llega al Seminario Mayor; momento donde se viven esas dos etapas grandes: Una etapa Discipular y una etapa Configurativa. Estas dos etapas, tanto la Discipular y Configurativa, tiene 4 áreas: El Área Humana, Área Intelectual, Área Pastoral y Área Espiritual.”

Le preguntamos al Padre Gonzalo si había una etapa particular o decisiva donde el candidato al sacerdocio se percate, de manera definitiva, si está llamado al Sacerdocio: “El sacerdocio de por sí es un regalo. ¿Cuál es el momento decisivo? Creo que ese momento decisivo se va descubriendo; primero en la etapa Discipular por medio de la reflexión, por medio de los diferentes momentos filosóficos con la diversidad de gamas de pensadores. Recordar que la Filosofía es el gusto, es el arte de conocer la verdad. Esto se refuerza con la etapa Configurativa, donde mediante la Cristología y los estudios Hermenéuticos se tiene un conocimiento profundo de la Sagrada Escritura. El candidato va descubriendo poco a poco que este do se va descubriendo a través del corazón de Jesús”.

Los Seminaristas continúan su camino en Cristo

Los Seminaristas continúan su camino en Cristo

El Seminario Conciliar de León dio inicio al año lectivo 2020-2021 con una solemne concelebración eucarística, presidida por el arzobispo, Alfonso Cortés.

Como primer padre y formador del Seminario, Don Alfonso aprovechó esta oportunidad para alertar a los jóvenes a confrontar la cultura del entretenimiento frente a la cultura del discernimiento: “Nosotros los eclesiásticos tenemos ese peligro, cuando no tenemos esa profundidad de discernimiento, llenos del Espíritu Santo… nos vamos por un discernimiento superficial.

La primera cualidad que el Espíritu Santo infunde en nuestra vida es la novedad… ven Espíritu renovador, ilumina el camino. El Verdadero Espíritu produce novedad, produce creación nueva.

Yo quisiera, queridos hermanos presbíteros, queridos hermanos seminaristas, que este año vivamos el año del discernimiento… esto debe ser un estilo de vida continuo, incluso cuando no estén aquí en el seminario… el discernimiento. Que tiene tres caminos que son: escuchar a Dios, llenarse del hombre… llenarse de la realidad”.

SEMINARISTAS MAYORES

La comunidad del seminario en pleno, encabezada por los formadores dieron la bienvenida a los nuevos seminaristas mayores, 18 jóvenes que concluyeron el Curso Introductorio y que se incorporan a partir de este año al Primer grado de filosofía.

Cada uno de los nuevos levitas recibieron su sotana de manos de Don Alfonso quien se las entregó bajo la consigna de portarla como un signo de la vida dedicada al discernimiento que ahora emprenden con mayor seriedad y rigor.

Don Alfonso explicó en su homilía: “La sotana es un signo de sencillez, de consagración. La sotana es un vestido humilde… antes el sacerdote se vestía humildemente con su sotana. La sotana era el signo del que había dado un paso más profundo, la pobreza, la castidad y la obediencia a Cristo el Señor.

San Ignacio de Loyola, ese maestro del discernimiento… escribió, y también en sus ejercicios espirituales dijo, la fuente profunda del discernimiento, es la pobreza, la castidad y la obediencia”.

Al concluir la ceremonia, los jóvenes recibieron también su cruz por parte de los padres Emanuel Ayala y Diego Porras.