Las vocaciones nacen en las familias

Que Dios nuestro Señor los tenga colmado de bendiciones, quiero dirigirles una palabra e invitación por el día del Seminario, en primer lugar para que nos unamos en oración a Dios Nuestro Señor, para que envié operadores a sus mies que envié vocaciones a la vida consagrada a la vida ministerial la comunidad cristiana debe ser el lugar donde crezcan las vocaciones, las vocaciones no nacen en el seminario, las vocaciones nacen en las familias, las familias que tienen una vida cristiana activa, que tiene una vida cristiana de caridad, una vida cristiana de amor a Dios nuestro Señor y a los demás.

Invito a todos los fieles a que oremos, en primer lugar, a que Dios nuestro Señor envié buenos, buenas vocaciones para que sean sacerdotes santos y competentes.

VOCACIONES

También los invito que promuevan las vocaciones en todas las comunidades parroquiales, pero principalmente al seno de la familia no dejen de hablarles a sus hijos de una vocación generosa entregar su vida a Dios y a los demás. Y también los invitó a que nos ayuden también con su aportación económica para sustentar las necesidades diarias del seminario, el seminario es como una familia, tenemos necesidad de alimentos, las necesidades de los servicios, también las necesidades de la estructura, de las clases de todo lo que necesita una familia, Dios nuestro Señor les pagara abundantemente su caridad y sobre todo en este día, que es el día principal de orar y de ayudar al seminario, hago también una invitación particular a mis hermanos sacerdotes que este día toda la cooperación y toda la ofrenda de los fieles se entregue íntimamente  para el seminario porque así es y así debe de ser la obediencia a la diocesis.

Muchas gracias también a ustedes queridos hermanos presbíteros por su ejemplo y también por su ayuda y cooperación para que Dios nuestro Señor les bendiga abundantemente a esta casa el corazón de la diócesis y que es nuestro Seminario.

Les mando un abrazo.

Nuestra fe y la esperanza

Queridos hermanos y amigos los saludo con mucho gusto y también quiero compartirles hoy nuevamente una breve reflexión como alimento que todos debemos tener en nuestro Espíritu en nuestra vida.

Los seres humanos tenemos muchas cosas, experiencias, sentimientos que alimentan nuestra vida, la salud, el trabajo, la familia el tener inquietud por conseguir algo a través de nuestro esfuerzo y con la gracia de Dios. El mismo ambiente que vivimos también es una fuente de alegría y de crecimiento pero muchas de estas cosas a veces las perdemos, por la enfermedad perdemos la salud, que es tan importante en nuestra vida, por las circunstancias podemos perder el trabajo incluso tener un dolor muy profundo de perder a un ser humano, a un familiar, a un amigo pero lo único que no podemos perder en la vida, es la esperanza que es el motor y es la fuente que nos mantiene de pie.

La esperanza es una certeza profunda en nuestra vida, siempre en que va a venir un tiempo mejor y la esperanza principal es la esperanza en Dios Nuestro Señor porque nosotros los cristianos a través de la fe y del amor tenemos la esperanza porque Dios nos quiere, Dios nos ama y Dios es fiel y si Dios nos ha prometido que Él esta con nosotros de eso debemos tener una certeza profunda, cuando un ser humano pierde la esperanza, entra en eso que hoy llamamos la depresión se le acaban las fuerzas espirituales, se le acaba el gusto por la vida, se le acaba un motivación profunda de seguir esperando día tras día de vivir plenamente, de tal manera que no podemos perder en al vida y nadie nos la puede quitar, es la esperanza hay ambientes, hay personas que tienen la capacidad y a veces incluso el deseo de la creatividad y esas personas cuando entre el coraje, cuando entre el odio, cuando entren los sentimientos no sanos son capaces de quitarle la esperanza a otras personas, pero fíjense como la esperanza no es solamente una experiencia personal, es una experiencia también comunitaria, social cuando tenemos esperanza de un país mejor de mejorar nuestro ambiente, de mejorar las condiciones de vida, de mejorar las oportunidades de crecimiento, como en la escuela, en el trabajo, en la familia en todos los aspectos siempre eso es cuestión también del ambiente social, cuando nosotros somos seres de esperanza generamos esperanza también en los demás, cuando nosotros somos seres, personas exactamente lo contrario es desesperados, desesperanza el que sea el que tiene un limite de ya no ver hacia delante con positividad en la vida.

NO PERDAMOS LA ESPERANZA

Yo quiero invitarlos a que nunca perdamos la esperanza en estos tiempos difíciles es absolutamente necesario generar en nosotros esperanza Dios esta con nosotros, nosotros debemos unirnos todos para generar un ambiente mejor, una sociedad mejor y la esperanza se alimenta también del amor con los demás del aprecio de nuestra propia persona pero sobre todo de la esperanza se alimenta de esa fuente profunda que es Dios nuestro Señor, que es fiel y Él nos ha prometido que nos da la paz, que nos da la tierra prometida, que nos da la plenitud de nuestra vida. 

Dios Nuestro Señor los bendiga. Saludo a quienes sufren, no pierdan la esperanza, aquellos que tienen un dolor espiritual, moral, incluso físico no pierdan la esperanza, aquellos que están dolidos y tristes no pierdan la esperanza. Recuperen la alegría que Dios nuestro Señor les mando.

Necesitamos de la paz

Queridos amigos y hermanos tengo gusto de saludarlos y en dirigirles esta palabra de reflexión semanal.

Hoy quisiera reflexionar juntamente con ustedes sobre una necesidad profunda que es perpetua, que es de siempre pero a veces tiene tiempos de más necesidad y la reflexión quisiera hacerla sobre la paz y la reconciliación, estos tiempos están necesitados y esto quiere decir que los seres humanos, las familias, todos estamos necesitados  de paz y de reconciliación.

Lo primero que quiero decirles es sobre el significado profundo de la paz, para un hebreo, la paz no es un concepto en la Sagrada Escritura, cuando un hebreo decía: “la paz este contigo” se refería a una experiencia de la tarde del pastor que ya en la tarde regresaba con sus ovejas, las tenía ya en el corral, veía que todas estaban completas, sanas, se encontraba cansado pero también con la satisfacción profunda de que iba a encontrarse ya con su familia de que había cumplido el deber de su día.

En todo ese momento de satisfacción profunda, de alegría del reencuentro, el hebreo le llamaba y todavía le llama “Shalom” (paz) de tal manera que cuando decimos nosotros deseamos la paz lo que estamos queriendo decir es te deseo la plenitud de tu vida, te deseo que tengas armonía, que tengas alegría profunda en tu corazón. De tal manera que la paz humana significa todo un contexto de justicia, de amistad, de un deber cumplido.

NUESTRA PAZ

Para nosotros, cristianos, todavía tiene un significado  mucho más profundo. La misma palabra que utilizó Jesucristo para decir: “mi paz les dejo, mi paz les doy” y él como hebreo entendía que significaba la paz en el mundo de la familia pero Él les dijo: les dejo una paz que no les va a quitar absolutamente nada. De tal manera que estamos diciendo que la paz es fruto de la convivencia humana, fraterna, justa, verdadera.

Pero la paz viene sobre todo de Dios, esa paz transcendente, espiritual y bella, nosotros decimos paz y reconciliación. Reconciliación quiere decir acercarse ir al encuentro del otro, saber dialogar en este aspecto la paz y la reconciliación requiere del dialogo, ir al encuentro del otro, saber dialogar en este aspecto la paz y la reconciliación requiere del dialogo pero el dialogo no es solamente palabras, no es una plática, el dialogo son actitudes y las actitudes profundas donde nosotros podemos vivir en la paz y la reconciliación.

Pues vuelvo a insistir: es en la familia, el trabajo, la escuela, las comunidades,  sobre todo las comunidades parroquiales, creo que nuestra nación necesita de la paz y la reconciliación. Necesitamos no tener esos extremismos y esos momentos de división profunda, nuestra nación necesita enfilarse por caminos de fraternidad, de justicia y de paz, eso se necesita en nuestras vidas, lo necesitan en las familias, lo necesitan en la actividad diaria.

Dios nuestro Señor te conceda la paz profunda que viene desde la belleza espiritual, humana, de la relación con el otro, con Dios nuestro Señor y con este mundo bello que Él nos ha concedido.

Dios los bendiga, les envió un saludo de paz, un abrazo fraterno.

Vivamos cómo hermanos

Queridos hermanos y amigos tengo gusto en saludarlos y desear que todos se encuentren bien sobre todo lleno bendiciones de Dios Nuestro Señor hoy quisiera platicar con ustedes y hacer una reflexión sobre sobre tres instituciones muy importantes en la vida de todo ser humano y también importantes en la vida de la sociedad y esas instituciones son: La Escuela, la Familia y la Parroquia.

La familia es el lugar en donde se desarrolla la vida y donde todos sentimos, experimentamos el amor de nuestros padres, de nuestros hermanos, de todos nuestros familiares cercanos, la familia es donde debemos y aprendemos los valores fundamentales que alimentan a nuestra persona, nuestro espíritu, que alimentan el alma y es donde experimentamos los rostros de toda la formación de la madurez humana en la familia tenemos la experiencia de ver a nuestros padres en la paternidad y en la maternidad, ese don de Dios Nuestro Señor, tenemos la experiencia de la fraternidad de tener hermanos que nos ayudan a irnos formando en la amistad tenemos la experiencia de ser hijos, nos da la idea de que recibimos la vida de que dependemos de otros, se nos da la oportunidad de formarnos en la obediencia ese don sublime que donde veneramos aquellos que nos cuidan y que nos presiden con su autoridad.

En la escuela es el espacio donde nos formamos también en valores sobre todo que es la persona cual es el quehacer de la persona como individuo, pero también como parte de la sociedad, la escuela nos da conocimientos nos ayuda a convivir con nuestros amigos y nos forma en esos conocimientos tan necesarios para el desarrollo de nuestra existencia.

PUEBLO DE DIOS

La Parroquia es esa casa del pueblo de Dios donde todos acudimos a practicar nuestra fe, a practicar nuestra espiritualidad, pero también para alimentarnos. La parroquia es la escuela de la espiritualidad, de la fraternidad donde escuchamos la palabra de Dios que es vida, donde participamos en la mesa de la eucaristía donde tomamos el pan que es el Cuerpo de Cristo el Señor, que nos alimenta y que es el alimento de los viajeros, pero también en la parroquia, tenemos la experiencia de ser una comunidad de hermanos en la fe, donde se practica y se opera la caridad.

La familia sin la escuela, no está vacía sin esa ayuda de dar los conocimientos a los hijos, de formarlos en la disciplina de tal manera que entonces la escuela es fundamental para que una familia también se desarrolle integralmente, pero al mismo tiempo la familia es necesaria en la escuela para la participación d ellos padres los primeros que tienen el derecho de educar a sus hijos son los padres, los padres de familia y nadie, nadie puede quitarles ese derecho. Los padres deben participar en la escuela no solamente para lo material si no también deben tener el derecho opinar sobre la educación de sus hijos.

La parroquia también se debe alimentar de la escuela y de la familia como dos comunidades que la complementar la parroquia sin la escuela y sin la familia no seria mas que un club y la parroquia es la comunidad de vida y también una comunidad de desarrollo integral de los cristianos de aquellos que seguimos a Jesucristo, bien decía San Juan Bosco la parroquia debe formar buenos cristianos y buenos ciudadanos. De tal manera entonces queridos hermanos que estas tres instituciones son sagradas la familia, la escuela y la parroquia son lugares sagrados, son lugares donde los seres humanos se desarrollan plenamente pero siempre en comunión con las tres instituciones.

SOCIEDAD DEMOCRÁTICA

Esto es lo que forma una verdadera sociedad, si queremos una sociedad democrática, una sociedad justa, una sociedad educada, si queremos una sociedad donde todos vivamos como hermanos, donde todos desarrollemos con los mismos derechos necesitamos instituciones fundamentales sanas profundas y esas instituciones son la familia, la escuela y la parroquia son el fundamento de toda sociedad de todo gobierno, de todo trabajo, el trabajo se enriquece con las buenas familias, con los buenos ciudadanos, con los buenos hijos de Dios tengo mucho gusto en saludarlos y tengo mucho gusto también en invitarlos a que sigamos cuidando nuestra salud.

Les hago una invitación también como obispo de esta iglesia Diocesana de León, ayuden a sus comunidades, ayuden a sus parroquias, ustedes sean cristianos católicos que participen con su oración con su presencia en la medida de las posibilidades y también con su ayuda incluso la ayuda económica para el sostenimiento de las necesidades evangelizadores y las necesidades ordinarias de los pastores y de la acción evangelizadora, les mando un abrazo, cuídense y que Dios Nuestro Señor los bendiga. 

Los niños son el futuro de la sociedad

Muy queridos amigos y hermanos tengo gusto volver a saludarlos y a desearles toda bendición de parte de Dios nuestro Señor, para las familias para cada uno de ustedes.

Hoy quiero enviar un saludo y un mensaje a los niños, a todos los niños de las familias, que durante este tiempo de la pandemia pues ellos mismos también han sufrido la falta de relación con sus amigos, en la escuela, en la iglesia, en el deporte, en todos los campos donde ellos también se desempeñan y se desarrollan, y donde ellos van conociendo la realidad las personas, van respondiendose a las preguntas de toda la vida y se va formando su inteligencia, sus sentimientos y se van desarrollando integralmente. Seguramente ellos este tiempo también ha sido difícil pero seguramente han cumplido ayudados por sus padres con sus deberes tanto familiares, como sus deberes en la escuela, ordinariamente durante este tiempo se tienen las vacaciones pues estas has sido ciertamente unas vacaciones entre comillas prolongadas de convivencia con sus padres. Yo quiero enviarles un saludo y un abrazo a todos los niños para que Dios nuestro Señor los colme de bendiciones y ellos también ayudados por sus padres y por todos aquellos que somos responsables en su educación los vayamos introduciendo, ahora de una forma madura a saber responderse sus preguntas, sus preguntas el niño por naturaleza pregunta y el niño quiere descubrir aquello que no sabe.

SACRAMENTOS

Quiero enviarles también un saludo muy afectuoso a todos los niños que durante este tiempo, de los meses de mayo, junio y durante estos meses de verano también de vacaciones  suelen recibir su sacramento de iniciación cristiana tanto niños como algunos adolescentes y algunas personas jóvenes y quiero alegrarme juntamente con ellos aun en estas circunstancias las parroquias los van a preparar, los van a acompañar y poco a poco sobre todo la primera comunión y el sacramento de la confirmación lo van a ir organizando por parroquias, la facultad que tienen los Vicarios Episcopales de un servidor de también poder de impartir el sacramento de la confirmación esa es una facultad que un Vicario Episcopal tiene, pero por esta ocasión para el sacramento de la confirmación voy a dar facultad a los decanos para que así se amplíen mas el número de presbíteros que me ayuden a impartir el sacramento de la confirmación, es el Obispo el encargado natural de impartir este sacramento pero dada la extensión de la iglesia y dadas las necesidades también algunos sacerdotes delegados por el obispo, por un servidor podrán ahora impartir este sacramento. Son sacramentos que el bautismo nos introduce en la iglesia nos hace hijo de Dios, nos hace discípulos misioneros, el sacramento de la confirmación, confirma nuestra fe, fortalece con los dones del Espíritu Santo nuestra vida espiritual y particularmente en esta edad temprana de los niños y el sacramento de la eucaristía  pues este sacramento que nos acerca ya a pleno derecho en la adultez también espiritual acerca a los niños a la mesa sagrada del cuerpo y sangre de Cristo el Señor, Los niños son una bendición para una familia, para un matrimonio, los niños son una bendición en la iglesia, los niños son el futuro de la sociedad y tenemos que formar, fortalecer ese futuro, queridos niños les mando un abrazo y les doy bendiciones y que Dios nuestro Señor atravez de su belleza, de su alma espiritual, de su belleza de vida que tiene un futuro bello pues que Dios nuestro Señor y María Santísima los bendiga  a todos les mando un abrazo y les deseo que sigan cuidándose su salud y que Dios nuestro Señor los fortalezca, Dios los bendiga y bendiciones.

Seamos solidarios

Un gusto en saludarlos, quiero dirigirles una palabra para estar con comunicación.

La situación que vivimos nos ha dado la oportunidad de hacer resaltar valores, apreciar, muchas de las dimensiones humanos que todos vivimos, diariamente.

Esta situación de crisis de salud, de trabajo, de familia, todo eso, nos ha hecho más sensibles a los valores fundamentales que tenemos

Hoy quiero pensar y dialogar con ustedes, ese aspecto tan importante que es ser sociales, somos seres sociales por naturaleza ¿qué quiere decir esto? quiere decir que nosotros sabemos quienes somos como personas, quiere decir que tenemos planes en nuestra vida, que tenemos la ilusión de estrechar lazos de amistad y de amor con otras personas.

Esta parte social de nuestra vida, significa que nuestra vida está en tiempo, que nuestra vida es finita, un día va  a terminar pero nosotros tememos en la parte social, como el trabajo, en el deporte, en la vida política, entendida no como partidos sino como un bien común.

Pero hay otro aspecto más profundo que mira el sentido de nuestra vida: la familia. Tenemos la necesidad de formar una familia, muchos tienen la vocación de tener sus hijos, tienen la necesidad de esos lazos de amor que sostienen su espíritu, que sostienen nuestra alma dando sentido a nuestra existencia.

No hay relación más profunda que sus padres con sus hijos, la relación entre hermanos y con todas las personas que queremos.

Por tanto en este aspecto, el amor es la columna vertebral de esa relación que tenemos.

NUESTRA FE

La fe cristiana, nosotros cristianos católicos, sabemos que nuestra fe tiene en el alma la comunidad, nuestra fe no es algo personal, la misma palabra ‘Iglesia’, que viene de la palabra griega ‘ecclesia’, que significa comunidad, significa un pueblo elegido y precedido por Dios Nuestro Señor.

Si leemos la Sagrada Escritura y Los Hechos de los Apóstoles, la Iglesia es ese vivir en comunidad, dicen los Hechos, las primeras comunidades tenían sus bienes para el servicio de todos, se reunían a la escucha de la Palabra, a celebrar la Eucaristía y todos vivían fraternalmente en el amor.

De tal manera que nosotros como Iglesia estamos llamados a ser comunidad. Una de las necesidades profundas que tenemos y limitaciones que tenemos es que no tenemos comunidad que no nos reunimos en los templos y eso lo extrañamos, lo añoramos.

Yo los invito querido hermanos, a que en este tiempo expresemos nuestra solidaridad, hoy particularmente se necesita la solidaridad entre los cristianos, se necesita a solidaridad con la parroquia, entre las familias, se requiere la solidaridad en los barrios con aquellos que han perdido su trabajo.

De tal manera que la iglesia siempre quiere formar la sociedad en comunidad, con verdaderos tesoros y verdaderos valores que no son cuestiones secundarias, la fe debe ir a formar una sociedad fraterna, justa, sincera, transparente, solidaria y ahora es el momento.

La iglesia con sus limitaciones, sus errores, sus cuestiones de su historia, siempre ha estado presente, la fuerza de la Iglesia es Dios, es Jesucristo, la fuerza de la Iglesia es el Evangelio del amor, la justicia y de la paz.

Yo los invito, queridos hermanos, a la solidaridad con las parroquias, les pido su cooperación económica, de forma sencilla, humilde, trampearen y silenciosa, hoy la Iglesia tiene necesidad. Los invito a  la solidaridad en la oración, en la caridad.

Que Dios Nuestro Señor los bendiga. Les mando un abrazo, cuiden su salud y cuiden la salud de los demás.