Dios te ha ungido

Dios te ha ungido

Con mucha fe y devoción el Padre Efraín Sánchez llevó a cabo la celebración de su primera Misa en la parroquia del Señor de los Milagros de donde es originario. Acompañado de sus papás, hermanos, amigos y 18 sacerdotes, el nuevo sacerdote consagró el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

En la homilía el Padre Ismael Hernández señaló: “A través de la imposición de las manos del Sr. Arzobispo has encontrado tu lugar aquí en la Iglesia… Dios te ha ungido porque ha intervenido en tu vida para que hoy seas sacerdote para siempre. Con tu ordenación sacerdotal has encontrado tu lugar dentro de tu Iglesia o mejor dicho, Dios te ha dado tu lugar dentro de tu Iglesia. Porque ha sido Él el que se ha valido de los formadores del seminario y tu familia, te ha llevado interviniendo en cada momento de tu vida. Él fue el que te ungió con el Santo Crisma para hacerte otro Cristo y santificar al Pueblo de Dios”.

Antes de la bendición el Padre Efraín entregó el manutergio a su mamá y la estola de su primera confesión a su papá. Agradeció a los presentes sus oraciones y apoyo en todo su proceso de formación sacerdotal.

El Señor lo vio con amor

El Señor lo vio con amor

Acompañado de sus papás, abuelita, familiares y amigos, el Padre Pedro Ramírez Rodríguez presidió su primera Misa en su parroquia natal: Santiago Apóstol en Silao.

Al iniciar la celebración sus papás le dieron la bendición y le ayudaron a revestirse con un ornamento propio para dicha celebración en donde agradeció a Dios el que le haya concedido el Don del sacerdocio.

La homilía la predicó el Padre Jesús Ortiz, párroco de Santiago Apóstol, señaló: “En este día singular en que nuestro hermano Pedro agradece al Dios el don de la ordenación sacerdotal. El Señor Dios lo vio con amor y lo llamó para constituirlo servidor de su pueblo santo y, de alguna manera, de toda la humanidad. Su humanidad no abarcará solamente al pueblo de Dios, sino que será en favor de toda la humanidad.”

 

Antes de impartir la bendición, el Padre Pedro con la voz entre cortada agradeció a todos los presentes su apoyo y oraciones durante su proceso de formación sacerdotal. El Padre Francisco Reyes, padrino de ordenación del neo sacerdote, felicitó al ordenado y a los demás sacerdotes ahí reunidos.

Después de la bendición entregó a su mamá y abuelita los manutergios con los que se le limpiaron las manos del Santo Crisma el día de su Ordenación. A su papá, le entregó la estola que utilizó en las primeras confesiones que realizó. Por la contingencia sanitaria solamente los sacerdotes y sus papás realizaron el tradicional besamanos.

Canta su primera Misa el Padre Roberto de la Cruz

Canta su primera Misa el Padre Roberto de la Cruz

Un regalo para los fieles

Con mucha alegría y entusiasmo la comunidad parroquial de Santa María de Guadalupe en Romita, presenció el Cantamisa del Padre Roberto de la Cruz, quien había venido desempeñando su apostolado en dicha comunidad los últimos dos años: primero como seminarista y luego como diácono.

CASULLA Y ESTOLA

Al iniciar la Misa los papás del Padre Roberto, le dieron la bendición y le proporcionaron una casulla y estola con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe precisamente patrona de esa comunidad parroquial. En la Misa estuvieron presentes el Padre Juan Ramón Sainz, párroco; Padre Francisco Juárez, Padre Pedro Ramírez, Padre Efraín Sánchez, Padre Hernán Vázquez y Padre Miguel Ángel Ávalos. Así como el Padre Carlos Muñoz.

En la primera Misa del Sacerdote, se tiene la tradición de que predica la homilía otro sacerdote distinto a quien la preside. En este caso fue el Padre Carlos Muñoz, quien señaló que toda la comunidad se congregaba en torno al Sacerdocio y que es a través del ministerio sacerdotal como Jesucristo sigue apacentando a su pueblo: “Debemos de ser siempre dóciles a lo que nuestros pastores nos dicen y a lo que nos encamina hacia la santidad… El sacerdocio es un verdadero regalo para los fieles.”

Antes de la plegaria Eucarística, el Padre Roberto precisó que tanto el copón como el cáliz que utilizó en su primera Misa, le fueron obsequiados por la familia del Padre Marco Gaona (q.e.p.d.) y con ello señaló que es el mismo sacerdocio de Cristo el que se mantiene presente a lo largo de la historia a través de distintos ministros.

SU MADRE

Casi para terminar la Misa el nuevo sacerdote entregó a su mamá los manutergios con los que limpió sus manos del Santo Crisma el día de su ordenación y la estola con la que aplicó sus primeras confesiones a su papá. Ambas, de acuerdo la tradición, las deben conservar la mamá y el papá respectivamente y cuando Dios les llama a su presencia se los presentarán como evidencia que le regalaron a Dios un sacerdote.

Por la con contingencia sanitaria, al final de la Misa solo le besaron las manos sus papás y hermanos.

Su primera Misa en su pueblo natal

Su primera Misa en su pueblo natal

La comunidad de Palma Prieta, junto con la parroquia de Cristo Rey del Universo, en Dolores Hidalgo, se vistieron de manteles largos para celebrar un acontecimiento histórico para la comunidad: el Cantamisa del Padre Hernández Vázquez Galindo, oriundo de esa comunidad y parroquia, pero que a edad muy temprana se trasladó a vivir a San Felipe Guanajuato, en donde Dios le llamó al sacerdocio.

Muy niño ingresó al Seminario de León en la etapa de Secundaria. Luego pasó a León a hacer la preparatoria y los estudios de filosofía y teología. En marzo de este año recibió el Diaconado y el pasado 29 de junio fue ordenado sacerdote para toda la eternidad.

Al iniciar su Misa sus papás Silvestre y María Isabel le dieron la bendición y le ayudaron a revestir con una casulla propia para la ocasión, fue felicitado por sus 3 hermanos y su tía Soledad, con quien vivió en San Felipe también le felicitó junto con sus primas.

LA FAMILIA

El Padre Miguel Darío Nache, quien fue el padrino de ordenación, fue el encargado de predicar la homilía. En ella señaló la importancia de los padres de familia en la vocación de los niños y jóvenes. Así mismo impulsó al Padre Hernán a seguir orando para que su vocación se fortalezca y su entrega a Dios sea generosa. Advirtió también que el llamado Dios lo hace y corresponde a nosotros ir descubriéndolo poco a poco. Finalmente, exhortó al nuevo sacerdote a seguir en constante diálogo y comunicación con sus compañeros de generación y de ordenación.

Antes de la bendición, el Padre Hernán entregó a su mamá María Isabel y a si tía Soledad los manutergios con el Santo Crisma que le limpiaron el día de su ordenación. También a su padre le entregó su estola de confesión. Con ello se rescata una antigua tradición donde se agradece a los papás el esfuerzo que realizaron durante la formación de sus hijos, ahora sacerdotes.

Al finalizar la Misa las personas compartieron los alimentos con mucha alegría y felicidad. Fue un día muy especial en Palma Prieta Dolores Hidalgo.

Se ordenan 14 diáconos

Se ordenan 14 diáconos

Con mucha felicidad y alegría, nuestra Iglesia Diocesana presenció la Ordenación de 14 diáconos. La ordenación de estos ministros de Dios, se hizo en el marco del 289 aniversario de la llegada de la imagen de Nuestra Madre Santísima de la Luz a la ciudad de León. A la celebración Eucarística acudieron solamente 450 personas y 65 sacerdotes.

Después de la homilía, fueron presentados cada uno de los jóvenes que serían ordenados diáconos: José de Jesús Alonso Hidalgo, José de Jesús Camacho Hernández, Noé Guillermo Figueroa Hernández, José Eugenio Gonzáles Cano, Alejandro González López, Edgar González López, Misael Alejandro Juárez, Cristian Leonardo López Caudillo, Martín Macías Mena, Juan Manuel Méndez Bárcenas, Gabriel Núñez Vázquez, Mario Oseguera Gutiérrez, Jorge Arturo Romero Sánchez, Cristian Ismael Vargas Vázquez. Acto seguido el Padre Julio Alejandro Fuentes Rodríguez, Rector del Seminario, pidió la ordenación al Arzobispo de estos jóvenes, que fueron considerados dignos.

LLAMADA DE DIOS

En su homilía el Arzobispo Alfonso Cortés señaló: “Ustedes se han preparado, han hecho un camino educativo para educar su corazón, saber discernir esa llamada que Dios nuestro Señor les hace el día de hoy para entrar en el ministerio sacerdotal de Jesucristo. Se trata de haber afinado el oído de su corazón, de haber afinado y fortalecido su voluntad para responder a este llamado y este deber que van a recibir… Hoy es el primer día de ustedes como bautizados, como hijos de la Iglesia, que entran a participar pascualmente del ministerio sacerdotal de Jesucristo y esto requiere entrar en un terreno sagrado… Sean generosos en la entrega de ustedes mismos de entregar su vida al Evangelio… Ustedes van a desempeñar un ministerio de ser el rostro misericordioso de Dios, nuestro Señor… Hoy en su corazón deben de escribir: Siervo; hoy en su corazón deben de escribir: apóstol de Jesucristo; hoy en su corazón deben de escribir: hijo de la Iglesia”

PROMESAS BAUTISMALES

Terminada la homilía los que serían ordenados diáconos renovaron sus promesas bautismales. Enseguida toda la asamblea reunida recitó la letanía de los santos para pedirles su intercesión por estos jóvenes. Concluida la homilía el Arzobispo les impuso las manos y realizó sobre ellos la oración consagratoria. Y desde ese momento quedaron constituidos diáconos. Acompañados de sus padrinos se revistieron y Mons. Alfonso Cortés les entregó el libro de los Evangelios y con ello se manifiesta el principal apostolado del diácono: Predicar la Palabra de Dios. Finalmente el Arzobispo les felicitó.

Al final de la Misa el Secretario Canciller David Alba leyó los lugares a donde estos 14 diáconos ejercerán su ministerio.

Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan

Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan

Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos

En la lectura continua del Evangelio de Marcos hoy nos encontramos con un episodio de particular interés en el camino de los discípulos con Jesús: la misión de los Doce (6,7-13). Algunos exégetas y ediciones del texto evangélico unen el v. 6b a este relato como contexto en el que se realiza la llamada y envío de los discípulos: “Y recorría los pueblos del contorno enseñando”. Se trata de un resumen redaccional de la actividad de Jesús (Cfr. 1,39; 2,13). Así, la misión de los Doce se entiende como una prolongación de la actividad de Jesús – sin embargo, la actividad de Jesús es descrita como “enseñanza” (didáskōn), mientras que los Doce despliegan una actividad mucho más amplia, que implica exorcismos y curaciones, además de la “predicación” (ekēryxan). Queda todavía por precisar el contenido de dicha predicación. El texto griego no dice exactamente qué predicaban los Doce. Al final del relato se nos informa escuetamente el contenido de la predicación: “que se arrepintieran” (hína metanoōsin), expresión impersonal. Al principio de su Evangelio, Marcos nos refirió de manera sintética la predicación de Jesús: “proclamaba (kērýssōn) el evangelio de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; conviértanse (metanoéite) y crean en el evangelio»” (Cfr. 1,14-15). Más adelante, en el relato de la vocación de los discípulos, Marcos trazó un itinerario formativo en dos momentos: “Subió al monte y llamó (kái proskaléitai) a los que él quiso; y vinieron donde él. Instituyó Doce (kái epóiēsen dōdeka [hóus kái apostólous ōnómasen]), para que estuvieran con él (hína ōsin met’autóu), y para enviarlos a predicar (kái hína apostéllēi autóus kērýssein) con poder de expulsar los demonios” (Cfr. 3,13-15).

 

PREDICACIÓN DE JESÚS

Uniendo estos datos proporcionados por el mismo Marcos podemos comprender que el contenido de la predicación de los Doce en este momento es el mismo de la predicación de Jesús – más tarde, en el momento del envío misionero en la conclusión del Evangelio (16,15-18) el mandato será “predicar” (kērýxate, Cfr. v. 20) el evangelio, implícitamente bautizar, expulsar demonios y curar enfermos – la finalidad de la misión será la fe. “En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica. Y les dijo: «Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos». Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban”. Implícitamente se renueva el llamado de los Doce (proskaléitai, Cfr. 3,13) para proceder enseguida al envío (apostéllein, Cfr. 3,14). Las instrucciones de Jesús sobre la manera como ha de llevarse a cabo la misión son detalladas – prescribe que la misión se ha de llevar a cabo con pobreza de medios: no se incluyen muchas cosas que sería lógico llevar a un viaje de duración imprevisible y en condiciones posiblemente adversas. Se sobreentiende que el éxito de la misión no dependerá de los medios materiales o los recursos humanos disponibles, sino de la condición esencial del discípulo, que es el punto de partida de la misión y la garantía de la autenticidad: “estar con Jesús” (Cfr. 3,14), llevarlo con ellos, en el corazón y en los labios. Quizá podemos descubrir aquí también una nota eclesial en la misión de los Doce: “donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Cfr. Mt 18,20). Este principio es válido no sólo respecto a la oración comunitaria, sino para la misión, que no se realiza a título personal, sino como enviados de Jesús y de la comunidad cristiana. Misionar en compañía, en comunidad, garantiza también la asistencia y el apoyo indispensables, ya que nadie puede considerarse autosuficiente (Cfr. Qo 4,9-12).

 

PEREGRINO

Enseguida se describe el indumento del peregrino: por eso en el Evangelio de Marcos Jesús les permite a los enviados llevar “un bastón” cosas indispensables para el camino – un camino que se prolongará, después de la resurrección del Señor, “por todo el mundo”. Por lo pronto, Jesús insinúa que los misioneros podrán encontrar una acogida diversa por parte de sus oyentes: habrá lugares donde los recibirán de forma hospitalaria y podrán permanecer durante su labor; en otros lugares, por el contrario, no los recibirán – una referencia velada y quizá amarga al rechazo recién experimentado por Jesús y sus discípulos en la “patria chica” de Jesús, donde humanamente podrían haber esperado una recepción más cálida (Cfr. 6,1-6). Ante el rechazo, los Doce deben realizar un gesto particular que tiene un carácter de “acción simbólica”, como las que realizaban los antiguos profetas: “Los Doce han de sacudir el polvo que se pegó a sus pies. Esta acción simbólica significa que han de tener por pagano el lugar adonde se dirigieron. Manson, SJ, 76, comenta así este pasaje: «El rito de sacudirse los pies antes de abandonar la ciudad indica que ésta ha de considerarse pagana y que sus habitantes no forman parte del verdadero Israel, aunque la ciudad en cuestión pertenezca a Israel y aunque sus gentes sean judías de nacimiento» […] Sacudir el polvo de los pies no es una maldición expresada con hechos, sino un testimonio cuyo objetivo es hacer reflexionar y que los hombres se arrepientan” (Taylor, Evangelio según San Marcos, 354). En efecto, Pablo lo hace ante la animadversión manifestada en Antioquía (Cfr. Hch 13,51) y Corinto (Cfr. 18,6). Jesús afirma que este gesto será “una advertencia para ellos” (eis martýrion autóis, Cfr. 1,44; 13,9), así lo traduce nuestro texto litúrgico, pero la misma expresión usada en otras dos ocasiones por Marcos no tiene necesariamente un matiz negativo: “advertencia contra ellos”. Más que advertencia, es simplemente testimonio, como es la ofrenda por la curación del leproso y las tribulaciones sufridas “por causa mía”, al comparecer ante gobernadores y reyes: este testimonio es también una forma de proclamación. Por último, se nos refiere la realización de la misión: “Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento (kái exelthóntes ekēryxan hína metanoōsin, Cfr. 1,15). Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban (kái ēleiphon eláiōi pollóus arrōstóus kái etherápeuon)”. Ya se ha señalado la relación profunda entre la actividad exorcista de Jesús y el Reino de Dios (Cfr. Mt 12,28); concretamente en el Evangelio de Marcos ya hemos leído acerca de las acusaciones que los escribas de Jerusalén habían levantado contra Jesús, considerándolo poseído por un espíritu inmundo: en realidad, los exorcismos revelan la identidad y misión de Jesús, quien es el “Santo de Dios” (Cfr. 1,24) y el “Hijo de Dios Altísimo” (Cfr. 5,7) que ha venido a destruir el poder del maligno, como lo reconocen los mismos demonios que expulsa. Sus discípulos continúan esta actividad de Jesús porque participan de su misión.

 

LOS ENFERMOS

Ungen a los enfermos con aceite porque en el mundo antiguo y, particularmente en la zona del Mediterráneo, entre los múltiples usos del aceite se encuentra el medicinal, aunque en la mentalidad antigua curación y exorcismo se mezclan – los demonios causan las enfermedades: “Acerca de la utilización de una unción en los enfermos (Mc 6,13 y Sant 5,14) debemos recordar la unción de los enfermos en el ámbito extrabíblico. En el NT se puede atribuir asimismo a la unción una eficacia medicinal, si bien esto no se pone de relieve. Probablemente en algunos pasajes, como Mc 6,13 y Sant 5,14, en el fondo se trata más bien de prácticas exorcísticas, esto es, la unción sirve en su fuerza operativa para vencer a los demonios. Las curaciones de enfermos por parte de los discípulos o de los ancianos de la comunidad asociadas a la unción tenían lugar en el marco de la predicación y de la oración. Así pues, la curación y la unción se convierten en signos visibles de que el reino de Dios ha comenzado” (Brunotte, “Ungir”, DTNT III, 304). Hasta 6,30 se nos dará noticia del regreso de los “apóstoles” (hoi apóstoloi), que refieren a Jesús “cuanto hicieron y enseñaron” (hósa epóiēsan kái hósa edídaxan), sin añadir mayor detalle. Los Doce han comenzado a predicar el Evangelio – antes de la resurrección, la proclamación del Reino; después de la resurrección, la fe en Jesucristo – y ya no lo dejarán de hacer, porque es la misión para la que están destinados. Cada generación cristiana participa de esta llamada a “estar con Jesús” para participar de su misión: cada una lo hará con mayor o menor cantidad de recursos, con mayor o menor éxito. Siempre será posible encontrar una buena acogida o, por el contrario, tener que romper toda relación con los que “no reciben ni quieren escuchar” (mē déxētai hymás mēdé akóusōsin hymōn) a los misioneros, como tampoco fueron bien recibidos ni escuchados los profetas antiguos, como Amós (Cfr. la primera lectura, Am 7,12-15), o incluso asesinados, como Juan el Bautista (Cfr. 6,17-29). Las dificultades y peligros encontrados en el desempeño de la propia misión no deben desanimar al apóstol, que es consciente de que no desempeña esta misión por propia iniciativa y no puede abandonarla tampoco según su capricho: quien lo ha enviado le ha dado también poder para realizar su tarea, y este apoyo no le faltará en la medida en que permanezca íntimamente unido con Jesús. Así, independientemente del resultado obtenido, la fidelidad y el empeño del enviado siempre será testimonio vivo del Señor.